El cantautor repasó repertorio y mostró nuevas piezas en Jamboree
La histórica sala Jamboree tiene cada vez sus puertas más abiertas a
cualquier tipo de música que huya de los esquemas más comerciales. La
última incorporación es la canción con mayúsculas. Un acierto que en la
noche del viernes se materializó en un auténtico derroche de
sensibilidad servida en la intimidad más acogedora.
Joan Isaac se presentó en el sótano de la plaza Reial acompañado de
cinco de nuestros mejores pianistas para repasar algunas canciones
entrañables de su repertorio y mostrar retazos de lo que será un nuevo
trabajo discográfico. Isaac lleva pisando escenarios desde hace más de
cuarenta años pero en su mirada se sigue notando la ilusión del que
tiene todavía muchas cosas por decir. Y sin duda las tiene porque las
nuevas canciones que presentó en Jamboree siguen conservando la fuerza
de la poesía cercana, casi una poesía del día a día, en la que las
miradas al pasado no dejan escapar ni una brizna de añoranza. Canciones
nuevas que no estarán en su inminente disco a punto de salir (versiones
italianas con una lista de colaboradores de lujo) sino en el que le
seguirá en los primeros meses del próximo año. Temas recién escritos que
se mezclaron con otros tan clásicos como
A l'estació de França de una sorprendente actualidad a pesar del paso de los años.
En ese no parar, Isaac actuó en Jamboree respaldado por cinco
pianista diferentes, tres canciones cada uno y unos simpáticos dúos en
cada cambio (solo había un piano, no cabían más, lástima). Cinco
sensibilidades distintas al servicio de un Isaac pletórico. Enric
Colomer abrió fuego, seguido por Antoni-Olaf Sabater, Conrad Setó y
concluyó la velada Francesc Burrull. Un final en el que Isaac invitó a
Silva Comas a compartir un viejo tema de Chico Buarque:
Gente humilde. La guinda a un nutritivo (neuronalmente hablando) pastel que debería estar incluido en la dita diaria de cualquier ciudadano.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/09/26/catalunya/1443297143_344153.html